DESAPARICIONES EN MORELOS: UNA CRISIS QUE EXIGE MEMORIA Y JUSTICIA

DESAPARICIONES EN MORELOS: UNA CRISIS QUE EXIGE MEMORIA Y JUSTICIA

La crisis de las desapariciones en México es una problemática persistente que forma parte de la historia reciente y pasada del país. En lo que va del año, en el estado de Morelos se han registrado más de 2 mil personas desaparecidas, de las cuales el 31 % son mujeres. Esta alarmante situación cobró mayor visibilidad tras la desaparición de dos estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Kimberly Joselin y Karol Toledo, quienes, lamentablemente, fueron localizadas sin vida dentro del mismo estado.

Diversas denuncias ciudadanas señalan la ineficacia de las acciones en materia de seguridad, así como el tardío acompañamiento de las autoridades en los procesos de búsqueda. Entre la comunidad estudiantil y la sociedad morelense surge una pregunta inquietante: ¿qué habría pasado si los casos de Kimberly y Karol no hubieran sido casos mediáticos?

A nivel nacional, la dimensión del problema resulta igualmente alarmante. A mediados de 2024, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) contabilizaba más de 116 mil personas desaparecidas en México desde 1950. Basta recordar el trágico caso de los diez mineros desaparecidos en el estado de Sinaloa, un hecho que hasta ahora no ha derivado en responsabilidades claras y en el que solo cinco de los trabajadores fueron localizados sin vida a pesar de que el suceso ocurrió a inicios de este año.

Esta realidad refleja la gravedad de la crisis: aunque en algunos casos las personas desaparecidas logran ser encontradas con vida, existe una gran cantidad de situaciones en las que, lamentablemente, las víctimas no son localizadas. Ante esta severa problemática han surgido colectivos de madres buscadoras, mujeres que dedican gran parte de su vida a la búsqueda de fosas clandestinas y de los cuerpos de personas desaparecidas.

La violencia que se vive en el estado de Morelos es innegable. Se trata de un problema sistémico que se manifiesta de distintas formas, entre ellas la desaparición forzada. Para muchas familias, la realidad es profundamente dolorosa: no solo enfrentan la ausencia de sus seres queridos, sino también la incertidumbre de no saber qué ocurrió con ellos y, en muchos casos, la imposibilidad de despedirse.

Por ello, la sociedad mexicana debe mantener viva en su memoria colectiva la violencia de la que ha sido víctima. No para fomentar el miedo, sino para alimentar la indignación y exigir justicia. Episodios históricos como la llamada “guerra sucia”, la represión y la indiferencia de las autoridades no deben ser olvidados.

Recordar también es una forma de resistir y de empatizar. Mantener viva la memoria es una manera de exigir verdad, justicia y dignidad para quienes ya no están y para quienes aún siguen siendo buscados.

Publicado el 10 de marzo de 2026